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Martes 7 de Julio de 2026

Policiales

Desactivan el operativo centralizado tras confirmarse el hallazgo de un tercer pescador en Uruguay

La aparición de restos humanos en las playas de Atlántida, identificados preliminarmente como el timonel de la lancha, determinó el cierre del comando unificado en Ensenada y Berisso. A partir de ahora, la búsqueda de los dos tripulantes que aún permanecen desaparecidos quedará fragmentada y sujeta a los recursos individuales de cada delegación costera.

7 de Julio de 2026

El avance de las pericias forenses internacionales marcó el punto final para el centro operativo de emergencia que coordinaba la búsqueda de los náufragos del "Chamigo-Ho". Luego de que las autoridades uruguayas ratificaran que el cuerpo descubierto en las playas de Atlántida, en el departamento de Canelones, pertenece a uno de los hombres que ingresó al estuario el pasado 14 de junio, los comités de crisis de la región bonaerense resolvieron disolver la base unificada que integraban los cuarteles de Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio.

A partir de esta resolución, el rastrillaje masivo y sistemático deja de existir como tal. La estrategia de contingencia mutará hacia un esquema pasivo y atomizado, donde cada jurisdicción costera de la provincia de Buenos Aires, extendiéndose incluso hasta el Partido de la Costa, mantendrá guardias visuales e inspecciones limitadas dentro de sus propios límites geográficos, siempre que el estado del tiempo y las partidas presupuestarias locales lo permitan.

El cadáver que terminó de desarticular el comando conjunto fue divisado por la Prefectura Nacional Naval de Uruguay en una franja costera caracterizada por la fuerza de sus corrientes. Los primeros exámenes forenses indicaron que el cuerpo no evidenciaba signos de criminalidad ni violencia infligida por terceros, consolidando la hipótesis de un deceso por inmersión y un posterior arrastre masivo provocado por el fuerte temporal de vientos que azotó al canal abierto durante los días posteriores a la desaparición.

Aunque la identificación legal definitiva se manejó bajo estricta reserva para preservar a los familiares, trascendió que los peritos lograron ligar los restos a Alejandro Boscardin, el joven que capitaneaba la lancha. Dos elementos resultaron determinantes para los investigadores: la presencia del chaleco salvavidas colocado y las cicatrices particulares de una intervención quirúrgica previa que coincidían con su ficha médica.

Con este reconocimiento, el naufragio ya se cobró oficialmente la vida de tres de los cinco amigos que planificaron la excursión de pesca. La zozobra comenzó el domingo 14 de junio, cuando el grupo zarpó a primera hora desde el Camping Hudson, en Berazategui, con el objetivo de capturar pejerreyes. La alerta en tierra la dio un empleado del predio náutico al notar que caía la tarde y la embarcación no regresaba a la rampa de desembarque. Pese a que contaban con instrumental estándar como un dispositivo GPS y radio VHF, la ausencia de una radiobaliza satelital autónoma impidió que emitieran un pedido de auxilio con coordenadas exactas en el momento de la emergencia.

Las semanas previas ya habían aportado indicios del peor final. El 26 de junio, la tripulación de un buque comercial divisó los restos de Sebastián Romegialli flotando a unos 60 kilómetros de Atalaya, activando la intervención de la armada uruguaya. Apenas 48 horas después, un patrullaje de la Prefectura Naval Argentina localizó el cuerpo de Carlos Kovach en las inmediaciones de Punta Indio. La disolución del comando centralizado deja ahora en la más absoluta soledad la búsqueda de Claudio Kovach y Damián Giubu, los dos navegantes que el río todavía se niega a devolver.

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