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Viernes 24 de Abril de 2026

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Un estudio revela que seis de cada diez argentinos pide créditos o usa ahorros para poder pagar el alquiler

El aumento sostenido del costo de la vivienda está empujando a miles de familias a una situación límite: endeudarse o gastar sus ahorros para poder pagar el alquiler.

24 de Abril de 2026

Según un informe de la Fundación Tejido Urbano, en 2025 el 57,6% de los hogares recurrió a estas estrategias, una cifra que refleja un deterioro marcado respecto al 46,2% registrado en 2022.

El dato más preocupante es el cambio en la forma de afrontar el problema. Mientras que durante años las familias apelaron principalmente a sus ahorros —mecanismo que alcanzó un pico del 42% en 2024—, ahora crece con fuerza el endeudamiento. El uso de crédito bancario pasó del 10,6% al 18,1%, consolidando una tendencia que enciende alarmas.

Uno de los autores del estudio, Matías Araujo, advirtió sobre las consecuencias de este fenómeno: financiar el alquiler con deuda implica entrar en una dinámica difícil de sostener. Según explicó, las familias priorizan no caer en mora con los bancos y terminan recortando gastos esenciales como alimentación, salud o educación.

Este escenario no solo impacta en la economía cotidiana, sino también en las condiciones de vida. La necesidad de sostener el techo deriva en sobrecarga laboral, deterioro del bienestar y mayor vulnerabilidad habitacional.

Inquilinos cada vez más ajustados

Desde el sector, las advertencias son aún más contundentes. El titular de la Federación de Inquilinos Nacional, Gervasio Muñoz, sostuvo que cuando el alquiler se financia con deuda “queda poco tiempo en el mismo techo”. En la misma línea, Katy Chiappa, vicepresidenta de la Asociación Platense de Inquilinos, remarcó que más del 60% de las familias ya recurre al endeudamiento.

Además, advirtió sobre el alto costo de ingresar a una vivienda, que ronda los $2.000.000, y definió este proceso como un “auto desalojo”, donde las familias quedan atrapadas en un circuito de endeudamiento que dificulta cualquier posibilidad de ahorro.

El problema se agrava al cruzar los datos con los ingresos. Un trabajador que percibe $900.000 y destina $400.000 al alquiler queda con apenas $500.000 para cubrir el resto de sus necesidades, un monto muy cercano al valor de la canasta básica.

Según el informe, el 41,4% de los inquilinos pertenece a los sectores de menores ingresos, mientras que otro 41,1% corresponde a sectores medios. Es decir, más del 80% enfrenta serias dificultades para sostener el costo de la vivienda.

La situación es aún más crítica en grandes centros urbanos como el Área Metropolitana de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde más del 60% de los hogares recurre a financiamiento para pagar el alquiler.

En este contexto, Araujo advirtió que el fenómeno incluso modifica la estructura social: familias con empleo formal viven en permanente ajuste. De hecho, si el costo del alquiler se incorporara a las mediciones oficiales, la pobreza y la indigencia podrían duplicarse, alcanzando al 16,6%, mientras que la vulnerabilidad treparía al 46,7%.

Así, el alquiler dejó de ser un gasto más para convertirse en el eje que condiciona toda la economía familiar. Y mientras no aparezcan soluciones de fondo, la pregunta ya no es si las familias llegan a fin de mes… sino cuánto tiempo pueden sostener el techo sin caer en deuda.

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