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Jueves 7 de Mayo de 2026

Política

Escándalo institucional en Berisso: el Secretario de Seguridad amenazó con "cagar a trompadas" a un concejal en pleno recinto

Lo que debía ser una reunión técnica de la comisión de Transporte en el Concejo Deliberante terminó en un episodio de violencia verbal y amenazas de agresión física. El funcionario Gabriel Marotte increpó duramente al edil de su mismo color político, Federico Ruiz, provocando un clima de extrema tensión que obligó a la intervención de las autoridades del cuerpo legislativo.

7 de Mayo de 2026

La jornada del miércoles en el Honorable Concejo Deliberante de Berisso quedará marcada por uno de los episodios más bochornosos de los últimos tiempos en el ámbito institucional local. En el marco de la comisión de Transporte, que preside el concejal Federico Ruiz, se citó al actual Secretario de Seguridad, Gabriel Marotte, para discutir una serie de expedientes clave, entre los cuales figuraba una nueva ordenanza destinada a regular la actividad de los taxistas en el distrito. Sin embargo, el debate legislativo quedó en un segundo plano cuando la violencia verbal del funcionario municipal rompió con cualquier protocolo democrático.

El conflicto se originó por una cuestión reglamentaria que, en condiciones normales, no habría pasado de un simple intercambio de opiniones. Marotte ingresó al recinto acompañado por empleados de su área —entre ellos, el propietario de un medio de comunicación local— con la intención, según las fuentes consultadas, de sentarse en la mesa de debate. Ante esto, Ruiz le recordó que el reglamento interno del Concejo estipula que las reuniones de comisión son de carácter privado para los expedientes que aún no tienen tratamiento público, permitiendo únicamente la presencia de ediles, funcionarios citados o representantes directos del sector afectado por el proyecto.

La aplicación de esta normativa técnica fue el detonante de una furia inesperada por parte del Secretario de Seguridad. Según relataron múltiples testigos que presenciaron la escena, Marotte comenzó a elevar el tono de voz de manera desmedida, transformando su ingreso en un ataque personal directo contra el concejal Ruiz, quien curiosamente pertenece a su mismo espacio político y lo antecedió en el cargo que hoy ocupa en la cartera de Seguridad municipal. La agresividad del funcionario fue escalando hasta llegar a las amenazas directas de violencia física, dejando sorprendidos, y asustados, a los presentes.

"Ya te voy a encontrar en la calle y te voy a cagar a trompadas. Vos a mí no me vas a hacer más quilombo, me venís haciendo varias y no te lo voy a permitir", fueron las palabras textuales que Marotte le habría gritado a Ruiz, según coincidieron diversos testimonios recabados por este medio. Las amenazas no solo rompieron la armonía de la reunión, sino que generaron un vacío de autoridad y una sensación de vulnerabilidad dentro del recinto, en un lugar donde se supone que debe primar el diálogo y el respeto por las normas de convivencia.

La situación fue tan crítica que obligó a intervenir a otros integrantes de la comisión para evitar que el enfrentamiento pasara a los hechos. Entre los testigos directos del escándalo se encontraban las ediles oficialistas Juana Murillo, Paola Ovejero y Carla Domínguez, además del referente de la oposición Maximiliano Fernández. El nivel de los gritos fue tal que los trabajadores del sector de taxis, que aguardaban fuera del salón para ser recibidos, escucharon con claridad los insultos, lo que incrementó la sensación de incomodidad y desorden institucional.

Lejos de buscar una salida diplomática o retractarse de sus dichos, el funcionario municipal redobló la apuesta. Marotte advirtió que no continuaría con su participación en la reunión si sus acompañantes eran retirados del lugar. Finalmente, se retiró de la comisión entre gritos y portazos, dejando la sesión suspendida de facto y a varios de los presentes en un estado de angustia visible.

El estruendo de la discusión llegó hasta las oficinas principales del Concejo, provocando que la propia presidenta del cuerpo, Aldana Iovanovich, tuviera que acercarse personalmente al sector para interiorizarse de lo que estaba sucediendo. El cuadro de situación que encontró fue el de un recinto fracturado y una comisión que, por el momento, no pudo avanzar en el tratamiento de temas urgentes para la ciudad.

Ante la gravedad de los hechos, el arco político local comenzó a crujir. Desde la oposición ya se analiza realizar planteos formales en la próxima sesión ordinaria, donde se solicitaría un pedido de informes o incluso una interpelación para que el Secretario de Seguridad rinda cuentas sobre su conducta agresiva. Para muchos concejales, que un funcionario encargado de velar por la seguridad y el orden público sea quien profiera amenazas de "golpizas callejeras" contra un representante del pueblo es una contradicción que no puede pasarse por alto.

En el seno del oficialismo, la incertidumbre es total. La interna política entre Marotte y Ruiz, que ya venía arrastrando tensiones por la transición en el área de Seguridad, ha quedado expuesta de la peor manera. Las próximas horas serán decisivas para determinar el rumbo del gobierno municipal. Las preguntas que circulan en los pasillos de la municipalidad son variadas: ¿Habrá una renuncia de Marotte tras este papelón institucional? ¿Optará Federico Ruiz por romper con el bloque oficialista y formar un unibloque tras la falta de respaldo ante las amenazas sufridas?

Por el momento, el silencio del Ejecutivo Municipal es absoluto, lo que alimenta las especulaciones sobre posibles cambios en el gabinete o una reconfiguración de fuerzas en el Concejo Deliberante. Lo cierto es que, más allá de los nombres propios, lo ocurrido el miércoles representa un golpe duro a la institucionalidad de Berisso, donde la prepotencia y la amenaza parecieron ganarle la partida, al menos por un momento, a la discusión de leyes y ordenanzas en beneficio de los vecinos.

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