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Lunes 8 de Junio de 2026

Policiales

Brutalidad: volvía de Berisso tras jugar al fútbol, lo confundieron con un motochorro y le fracturaron el rostro con la culata de una pistola

La familia de Ezequiel Franco Castelarin denunció que el joven fue emboscado de madrugada en la Ruta 11 por agentes de civil que nunca se identificaron. Tras desmayarlo a golpes, lo encerraron herido en la Comisaría 16ª de Villa Ponsati y le secuestraron el auto, para luego admitir que se habían equivocado de persona. Necesita cirugías reconstructivas.

8 de Junio de 2026

Un escandaloso caso de violencia institucional, desidia y presunto "error" de procedimiento sacude a la región capital y deja en el ojo de la tormenta el accionar de la Policía Bonaerense. Un joven trabajador independiente, completamente ajeno al ámbito delictivo, terminó hospitalizado con una gravísima lesión ósea y bajo un cuadro de profundo trauma psicológico tras ser emboscado, golpeado salvajemente y encarcelado de forma ilegal por efectivos que buscaban al autor del robo de un ciclomotor.

La víctima del dramático episodio fue identificada como Ezequiel Franco Castelarin, quien se gana la vida como mecánico en su propio taller y es el único sostén económico de su grupo familiar. El calvario, que recién trascendió en las últimas horas tras las denuncias públicas de sus allegados, se desencadenó durante la madrugada del pasado martes en el límite periférico entre La Plata y los accesos a la zona sur.

La reconstrucción efectuada por el entorno de Castelarin detalla que la rutina del joven durante esa jornada se había limitado a compartir un partido de fútbol de salón con amigos. Tras finalizar el encuentro deportivo, Ezequiel utilizó su automóvil particular para trasladar a su cuñado hasta su domicilio en el partido de Berisso.

El ataque se produjo cuando emprendía el viaje de retorno hacia su hogar. Al llegar a la intersección de la Ruta 11 y la calle 93, un automóvil de color oscuro y sin ninguna identificación oficial le cortó el paso de manera abrupta. De las puertas del rodado descendieron varios hombres armados y vestidos de civil.

De acuerdo con el expediente vecinal, uno de los atacantes esgrimió una pistola de grueso calibre y gritó de forma genérica que formaba parte de una fuerza de seguridad, pero jamás exhibió una credencial ni dio una orden de detención formal. Sin mediar palabra ni resistencia alguna, el supuesto uniformado le aplicó un certero culatazo en el rostro a Castelarin, provocando que la víctima perdiera el conocimiento de forma instantánea debido al impacto.

Emanuel, un testigo directo que presenció las derivaciones del hecho, relató que lejos de recibir asistencia médica inmediata tras la brutal agresión, el mecánico fue cargado y derivado en condición de detenido a los calabozos de la Comisaría Decimosexta (16ª) de Villa Ponsati.

Durante las primeras horas de encierro, el personal de la seccional trató a Castelarin como el principal sospechoso de un asalto bajo la modalidad de "motochorro". Los familiares denunciaron una cadena de graves irregularidades perpetradas dentro de la dependencia oficial. El joven permaneció alojado en una celda ensangrentado y con dolores insoportables mientras los instructores avanzaban de forma lenta con el papeleo de las averiguaciones.

Pese a que horas más tarde las propias pericias determinaron de manera indudable que Ezequiel no tenía ninguna vinculación con el robo de la moto y que se trataba de una lamentable confusión, la seccional se negó a reintegrarle su automóvil de trabajo, reteniéndolo bajo actas judiciales.

Una vez constatado el error de identidad y la falta absoluta de antecedentes del chofer, las autoridades policiales le otorgaron la libertad sin brindar mayores explicaciones ni asistencia.

Los estudios radiológicos y tomográficos posteriores confirmaron que el golpe con el armamento le provocó a Castelarin una fractura expuesta de mandíbula, una lesión de extrema gravedad que le impide hablar y alimentarse con normalidad. En los próximos días, el joven deberá someterse a una serie de complejas cirugías reconstructivas que requerirán la colocación de prótesis de titanio, lo que lo mantendrá alejado de su taller mecánico por varios meses, interrumpiendo el ingreso económico de su vivienda.

"Destruyeron la vida de un chico sano que solo volvía de hacer deporte. Queremos justicia y exigimos que tanto el agresor que tiró el culatazo como los responsables de la Comisaría 16ª se hagan cargo penalmente de esta locura", reclamaron con indignación los parientes de la víctima, quienes ya formalizaron la denuncia ante la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad para lograr la desafectación inmediata de los policías implicados en el vergonzoso operativo.

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