Columna
A 13 años de la elección de Francisco: el viaje más riesgoso del papa argentino
El 13 de marzo de 2013 quedó marcado en la historia cuando el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa en el cónclave del Vaticano, convirtiéndose en Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y uno de los argentinos más influyentes de todos los tiempos.
17 de Marzo de 2026
A lo largo de su pontificado, Francisco construyó su liderazgo no solo a través de documentos o encíclicas, sino también mediante gestos y decisiones que lo acercaron a la gente común. Entre esos actos, uno de los más recordados fue su arriesgado viaje a Irak en marzo de 2021.
Santino Yuspa nos trajo su columna semanal y habló sobre la visita, realizada entre el 5 y el 8 de marzo de 2021, la cual fue considerada una de las misiones diplomáticas y pastorales más complejas de un Papa en la historia reciente. El propio Francisco reconoció que muchos le recomendaron suspenderla por los riesgos de seguridad, aunque decidió continuar con la agenda.
El contexto no era sencillo: Irak atravesaba una profunda crisis tras años de guerra, terrorismo e inestabilidad. Semanas antes del viaje, un atentado en Bagdad había dejado decenas de víctimas y persistían células activas del Estado Islámico en distintas zonas del país.
Por motivos de seguridad, el pontífice debió utilizar vehículos blindados durante parte del recorrido, algo inusual para un líder que acostumbraba desplazarse en el papamóvil descubierto para mantener contacto directo con la gente.
Uno de los momentos centrales del viaje fue el encuentro con la comunidad cristiana iraquí, una de las más antiguas del mundo y profundamente golpeada por décadas de persecución y conflictos armados. Antes de 2003, la población cristiana en el país superaba el millón y medio de fieles; para 2021 quedaban apenas unos cientos de miles.
Otro de los episodios más significativos fue el histórico encuentro con el gran ayatolá Ali al-Sistani en la ciudad santa de Najaf. La reunión entre el líder del catolicismo y una de las máximas autoridades del islam chiita fue interpretada como un gesto fuerte a favor del diálogo interreligioso y la convivencia pacífica.
Años más tarde, el propio pontífice reveló en su autobiografía que durante la visita se detectaron posibles amenazas de atentados suicidas vinculados a su presencia en el país, lo que reforzó la dimensión de riesgo que tuvo la misión.
