
Debate ético
En Mar Chiquita, Cristian Prada reivindicó la defensa de un acusado por homicidio y pidió su absolución por “duda razonable”
El fallo de la Cámara que frenó un nuevo juicio dio lugar a su postura, generando cuestionamientos sobre su compromiso con las víctimas.
28 de Agosto de 2025

El actual concejal de La Libertad Avanza en Mar Chiquita y abogado penalista construyó un perfil polémico: de denunciar que a su hermano lo mató el narco, pasó a defender a imputados por femicidio y homicidio.
Cristian Prada, funcionario encargado de las cámaras de seguridad de Mar del Plata, defiende al asesino de Lucía. pic.twitter.com/vJRhB3PY6n
— Carola Sarubbi ⚡ (@Carolasarubbi) October 15, 2016
El nombre de Cristian Prada aparece una y otra vez ligado a causas donde lo que está en juego no es menor: narcotráfico, femicidios y asesinatos. Su trayectoria expone una contradicción feroz entre su discurso de “ética profesional” y la realidad de sus actuaciones como abogado.
La coartada de la ética profesional
Prada intentó justificar su participación inicial en la defensa de Juan Pablo Offidani, uno de los imputados por el crimen de Lucía Pérez, asegurando que “no cometió ningún delito” y que “respetó el código de ética”. Dijo que se bajó de la causa porque era “compleja” y que no quería recibir críticas.
Pero la contradicción es evidente: estuvo presente en la primera declaración del imputado, aceptó la defensa y solo renunció cuando la fiscal reveló los detalles aberrantes del femicidio. El propio Prada lo resumió con una frase que lo desnuda: “Me fijo si me conviene agarrarlas”.
El pasado narco que lo contradice
Paradójicamente, Prada sabe de primera mano cómo funciona la maquinaria mafiosa. En 2015 denunció que a su hermano Claudio Omar Prada lo ejecutaron sicarios enviados por Diego “el Diente” Pérez en Ushuaia, en un ajuste ligado al narcotráfico. Según él mismo relató, lo mataron “para que no hable más” sobre un cargamento de droga oculto en Brasil.
La familia Prada vivió años bajo amenazas, empujó a Interpol y a la Cancillería para atrapar al autor intelectual y se enfrentó cara a cara con la violencia narco. Sin embargo, el mismo hombre que juró justicia por su hermano se sentó años después a defender a otro imputado por narcotráfico y femicidio en Mar del Plata.
Prada y la defensa de homicidas
El historial no termina ahí. En 2023, Prada fue uno de los abogados que defendió a Nicolás Pérez, acusado de asesinar al playero Tomás Marcos en 2019 durante un asalto. Tras un juicio por jurado que se “estancó”, la Cámara de Apelaciones declaró inconstitucional la realización de un nuevo proceso y dio lugar a los planteos de Prada y sus colegas.
El propio abogado salió a reivindicar la resolución con un discurso que se repite: habló de la “duda razonable”, cuestionó el sistema y pidió la absolución del acusado. Una vez más, su nombre quedó asociado no a las víctimas sino a quienes enfrentan cargos por crímenes gravísimos.
Entre víctima y garante de la impunidad
El recorrido de Prada muestra una paradoja difícil de sostener: un hombre que perdió a su hermano en manos de la violencia narco, pero que terminó construyendo su perfil público defendiendo a narcos, femicidas y homicidas.
Lejos de ser un “perseguido político”, como él asegura, su figura aparece cada vez más vinculada a un patrón: la defensa sistemática de los acusados en los hechos más oscuros de la ciudad. Prada no es un caso aislado: es la muestra de cómo la frontera entre víctima y garante de la impunidad puede desdibujarse cuando se privilegia la conveniencia por sobre la coherencia.
