Economía
El consumo de carne vacuna cayó al nivel más bajo de las últimas tres décadas
Durante los primeros seis meses del año, las ventas en el mercado interno registraron un desplome interanual del 11,5%. La pérdida del poder de compra en los hogares, el encarecimiento del producto por encima del índice general de inflación y un viraje de la producción hacia los mercados de exportación redujeron la ingesta promedio a solo 47 kilos por habitante al año.
21 de Julio de 2026
El plato fundamental de la canasta alimentaria familiar atraviesa su momento de mayor contracción en tiempos recientes. De acuerdo con el último reporte estadístico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la demanda de carne vacuna en el mercado nacional sufrió una drástica contracción durante la primera mitad de 2026, alcanzando marcas mínimas que no se registraban desde mediados de la década de 1990.
El informe sectorial detalla que en el período comprendido entre enero y junio se comercializó un total de 1.019.430 toneladas equivalente res con hueso destinadas al circuito doméstico. La cifra representa una pérdida neta superior a las 132.000 toneladas respecto a los volúmenes despachados en el mismo lapso del año anterior, marcando una brecha negativa del 11,5% interanual que confirma el impacto directo del escenario económico sobre la mesa cotidiana.
Traducido a la escala individual, el desplome del consumo per cápita refleja un cambio de hábitos forzado por la pérdida de dinamismo en los ingresos. La medición anualizada de los últimos doce meses ubica el promedio de ingesta por habitante en apenas 47 kilogramos al año. Este registro implica un retroceso del 8,2% en comparación con la marca del año previo, lo que significa que cada argentino redujo, en promedio, más de 4 kilos de carne vacuna en su dieta anual.
Desde la entidad empresarial señalaron que el encarecimiento relativo del producto actuó como el principal factor de restricción. La carne vacuna experimentó reajustes de precios que superaron los promedios generales de los alimentos y de la pauta inflacionaria, volcando a los consumidores a buscar alternativas más económicas como el pollo o el cerdo para estirar los presupuestos familiares.
